1. ¿Necesitas viajar?

Antes de compartir los artículos sobre mi experiencia con los miedos me gustaría contarles por qué estoy viajando.

Estaba en el liceo con mi amiga Agus y leímos al mismo tiempo El código Da Vinci. Juntas fantaseábamos con visitar Francia y recorrer el escenario de la historia del libro. Con otras amigas teníamos una cuadernola dónde íbamos anotando las experiencias que nos gustaría vivir en nuestro futuro viaje a Europa, hasta habíamos diseñado un logo para dejar por los lugares visitados juntas. Éramos adolescentes, llenas de sueños e ideas locas, y ese cuaderno era nuestro espacio para viajar desde el salón de clases o el patio del recreo. Ese viaje por el momento no se ha concretado, pero cada página de esa cuadernola reafirmaba nuestra sed de conocer el mundo.

Mi primer gran viaje fue por tierra, un mes a recorrer el norte argentino, Bolivia, y Perú. Sin planes. Recuerdo que cuando con Seba y Marce nos bajamos en Córdoba, nos sentamos en un banquito y nos dijimos… “Y ahora?” Ahí me enamoré de la espontaneidad de dejarse en manos del mundo.

Un tiempo más tarde fui al Chaco, a visitar la comunidad aborigen, los wichí. Ese viaje, aunque corto, también definió mi gusto por viajar conociendo las culturas, dejándome espejar por las comunidades. Ahora para mí dejaron de ser suficientes los paisajes bonitos, yo necesitaba la historia, la cultura, la gente. Interactuar, mirar a los ojos.

Estaba sentada en la oficina, en frente de la computadora, con mi planilla excel abierta y Máximo mirándome de reojo. Nunca me había subido a un avión, ¿cómo era que de repente no podía pensar en otra cosa? En mis ratos libres leía blogs de viajes, seguía en instagram a toda la gente que estaba viajando, me compraba solamente libros enfocados en Asia. Empezó a ser un tema tan frecuente en mi día a día que no podía hacerme más la boluda. Si necesitaba viajar, tenía que enfrentarme a mi misma y viajar porque no hacerlo era traicionarme.

Cuento todo ésto porque yo no creo que viajar sea para todo el mundo. No creo que resuelva ningún  problema, no creo que una persona que viaje sea más valiente que una persona que no. La valentía está en hacerse cargo de nuestras necesidades. Si tú crees que necesitas ser músic@, pues buenísimo, ¿qué estás haciendo para convertirte en une? Si lo que necesitas es ser maquillador@, genial, ¿qué estás haciendo para convertirte en une? Si lo que sentís que necesitas es ser ingenier@, ¿qué estás haciendo para convertirte en une? Para mi la clave está en escucharse a si mismo en cada momento y dejarse mutar por las necesidades del alma. Tampoco creo que lo que necesitamos hoy sea lo que necesitemos mañana, para mí hoy es viajar, ayer no, y mañana no sé. No estamos condenados a esa decisión, habría que desdramatizar y ser coherentes solamente con éste momento.

Me llegaron muchos mensajes de gente que quiere viajar pero que no se anima o pone excusas. Estos futuros artículos sobre el miedo van dirigidos a todos ellos. A todos los que anhelan viajar PERO…

Lo que yo creo es que el viaje es una escuela nómade que nos invita a encontrarnos con muchas versiones de nosotros mismos. Y salir al encuentro puede dar miedo y por eso nos llenamos de excusas sin sentido.

Hablaremos de esas excusas o “miedos”. Como la soledad, la seguridad, el dinero, la comunicación, el equipaje, entre otros. Y si en este momento de verdad te está latiendo un viaje largo, espero que no te dejes ganar por tu miedo y que seas justo con tu necesidad. Y ¡a por él!

¡Qué comience el viaje!

Los abrazo.

Flor

Éste fue mi equipaje para salir indefinidamente a viajar por el mundo.