En los jóvenes ojos de Myanmar

Myanmar. Un país de 14 estados. ¿14 estados que contienen un país o 14 países dentro de un estado? El objetivo de este artículo es contarles un poco sobre la verdadera Myanmar, el país que está escondido detrás de unos templos bellísimos, unos acróbatas pesqueros y una cultura muy característica.

Les voy a mostrar lo que aprendí de Myanmar. Mi objetivo como escritora de este artículo es solamente ser el canal a través del cual los jóvenes que decidieron estudiar en la escuela Theik Khar Myanmar (Dignity Myanmar) hablan sobre la realidad de su país.

Motivada por la necesidad de sumergirme en la cultura birmana me puse en contacto con Jeff, un canadiense que creó una escuela alternativa en Myanmar donde se cree en el aprendizaje a través del arte. El arte como herramienta de conocimiento de uno mismo. La idea es que los estudiantes desarrollen una mirada crítica a la realidad. Pero la crítica como el impulso para la acción, no para regodearse en las incongruencias del mundo.  Transformar la realidad en un camino de acción y no de teoría. Ésta escuela es muy atípica en la realidad que vive hoy Myanmar, los pongo en contexto.

SOBRE MYANMAR

Myanmar tiene 14 estados y 135 grupos étnicos, cada etnia tiene su lenguaje y eso quiere decir que cada persona aprende su idioma materno, que es el que corresponde a su etnia y además el Burmese que es el idioma oficial, Burmese es la etnia más grande y por eso antes el país se llamaba Birmania (Burma en inglés), ahora se cambio el nombre a Myanmar en representación de todas las etnias. Cada etnia lucha por sobrevivir tratando de mantener vivas sus costumbres, en cada etnia predomina una religión. Hay budistas (que son los más), cristianos, musulmanes, entre otras. Hasta el día de hoy Myanmar es un país militarizado, en la cámara de representantes en el gobierno hay mayoría militares brumeses, lo que hace que desde el gobierno no se vele por los intereses de otros grupos étnicos y eso genera muchas guerras civiles en el país. 

Algunos luchan para que sus costumbres sobrevivan, otros estados quieren independizarse dado que no se sienten representados, otros luchan por conflictos religiosos, hay grupos que luchan por el mal uso que el gobierno le da a los recursos que pertenecen a su tierra. Los estados que poseen los recursos más ricos son más pobres porque el gobierno se los vende a China. Las zonas fronterizas son las más conflictivas ya que se reprime para que no se escape la gente a otros países donde ya no sea posible intervenir.

La educación en Myanmar apesta. Todo se trata de aprender de memoria. Existe la posibilidad de estudiar en la universidad de forma remota, los estudiantes tienen que ir presencialmente una vez al año para rendir los exámenes, pero los profesores les dicen las posibles preguntas y ellos solo tienen que memorizarlas. Por tanto cuando se gradúan no son capaces de hacer nada. Según sus propias palabras, la universidad es un lavado de cerebro. “Después de todo, eres un ladrillo más en el muro”.

Imagen en la pared de la escuela.

LA ESCUELA

Bueno, ahora sí, ya entrados en contexto les cuento sobre la escuela. Llegué ahí para pasar un par de semanas inmersa en la cultura birmana. Mi tarea consistía simplemente en pasar tiempo con los alumnos, salíamos a almorzar y conversábamos de lo que sea. El trasfondo era el intercambio cultural, yo les convidaba con el mundo que yo conocía y ellos me acercaban ese Myanmar desconocido para mí. Al mismo tiempo afianzamos la posibilidad de comunicarnos en inglés a pesar de no ser la lengua nativa ni de ellos ni la mía. Los alumnos son totalmente becados en la escuela, no tienen que pagar nada, se les provee alojamiento en el hostel donde también me quedé yo y reciben una mensualidad que les da para subsistir. Por supuesto que la escuela tiene cupos fijos, los estudiantes aplican por internet, se les hacen entrevistas, para las cuales los docentes se trasladan por todo el país en moto para llegar a los rincones más remotos. Se busca que tengan un mínimo conocimiento del inglés y un perfil accionario. También se busca mezclar todos los grupo étnicos para favorecer la muticulturalidad que no se da por sí sola en Myanmar. Al finalizar la escuela se le exije hacer un intercambio durante el cual son asignados a una comunidad que no coincida con su grupo étnico y desparramar parte de lo aprendido. 

Nos fuimos de campamento. Si los vehículos birmanos no son fuertes, entonces cuáles?

Definición de POLÍTICA según la RAE:   Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

Los propios estudiantes no aspiran a ser políticos sino que aspiran a ser activistas de la realidad en la que viven.

Definición de ACTIVISMO según la RAE:  Doctrina según la cual todos los valores están subordinados a las exigencias de la acción y de su eficacia.

Por lo tanto ante el descreimiento político y el inconformismo social, ellos están estudiando y formándose para ACTUAR desde el lugar que les sea posible. Es decir, para hacerse cargo de la realidad en la que viven.

Tienen materias como Inglés, Psicología, Conocimiento a través de la música, Conocimiento del mundo a través de películas, Fotografía para el cambio social, Manejo de negocios, Frances, Planificación de proyectos, Entrenamiento de maestros, Artesanía, Antropología, Descubrimiento de uno mismo y Alfabetización mediática, Teatro, Filosofía, Fútbol femenino. Entre otras. 

Algunos de los chicos durante nuestra visita al basurero de la ciudad.

Del encuentro con los chicos

Mi primer pregunta para ellos siempre era la misma: ¿Qué te gustaría hacer al terminar la escuela? En función de lo que me respondieran descifraba los intereses y trataba de seguir la conversación profundizando en eso. El resultado era siempre una charla apasionada sobre política, religión, educación, género y medio ambiente. Sí, estos eran los tópicos de los que hablaba con chicos birmanos de entre 18 y 28 años.

La mayoría de las veces íbamos a almorzar o cenar dos estudiantes y yo. Era precioso ver como cada uno de ellos teniendo una religión diferente respetaba el ritual del otro antes de empezar a comer. Diciéndome frases como “Esperá que ella termine de hacer su oración y ya seguimos”. Me conmovió ese respeto y tolerancia por el otro, porque el país justamente vive en conflicto debido a la intolerancia.

En la noche cultural, cada chico vestido como su grupo étnico.

Campos de refugiados:

Era de noche, estábamos en el campamento reunidos alrededor del fuego. Los cánticos se habían diluido y los chicos habían empezado a ir hacia las carpas para enfrentar el frío de la noche. Yo seguía sentada cerca del fuego y al lado mío estaba sentada ella. La miro y sus ojos estaban llorosos, usaba la bufanda para taparse. La vuelvo a mirar y me dice: “Extraño a mi campo de refugiados”.

Ella viene de un campo de refugiados cerca de la frontera con Tailandia. Su religión (no recuerdo el nombre) tiene que ver con la naturaleza, ella cree que Dios está en la naturaleza. Es la menor de 8 hermanos y  recién el año pasado pudo conseguir su ID. Sin el ID no se podía anotar a la universidad ni viajar dentro de su propio país y conseguirlo es muy difícil en su village, de hecho ella es la primera de su familia en tener el ID, en su campo de refugiados solo el 0.5% tiene documento de identidad. Sale muy caro tener uno.

Ella extraña a su familia, a sus amigos, está realmente preocupada por la situación allí. Están esperando por programas de traslado de refugiados en Canadá, Nueva Zelanda, Australia o donde sea. La mayoría de los refugiados trabajan para sobrevivir, no para ganar dinero. Ella quiere volver a trabajar voluntariamente a su comunidad. Enseñar a los niños, educar a las personas para que en el momento de tomar decisiones no se abusen de su ignorancia. Su lugar de origen está completamente destruido. Desde que tiene memoria ella vive con su familia en el campo de refugiados. Al papá lo matron, tiene hermanos que sin saber inglés se fueron de refugiados a Canadá.

Lo que a mí más me conmueve de este testimonio es que ella, que está teniendo la posibilidad de educarse, desee volver a su campamento, a vivir en las condiciones de refugiada para desde adentro ayudar a su gente.

Las más chicas del grupo me enseñaron a usar Tanaka (la pasta amarilla tradicional para proteger la piel)

¿Y si hablamos de cultura en vez de hablar de guerra?

Un día fui a comer vegetales asados con dos chicos de 18 y 25 años. Me llevaron ahí porque según ellos es el lugar donde van cuando quieren tener conversaciones profundas. Ellos quieren trabajar juntos en un proyecto ambiental. Creen que somos lo que comemos y que se tiene que cultivar sin fertilizantes ni venenos. También creen que con hablar no se logra nada, que hay que pasar a la acción, y por tanto están haciendo en el hostel un experimento con la tierra.

Hablamos de “Imagine” de Jhon Lenon, de un mundo sin fronteras. Ellos me dijeron que si en los libros de historia se hablara más de la cultura y no tanto de las guerras, no nos formaríamos con tanto odio. Nos reconoceríamos como iguales. Wooow!! Honestamente nunca me lo había puesto a pensar, es verdad que los conflictos han sido grandes responsables de la construcción de la identidad de las sociedades pero ¿por qué en los libros de historia predominan los desencuentros en vez de hacer foco en los encuentros? ¿Por qué nos enseñan desde chicos que hay bandos buenos y malos, ¿por qué nos enseñan a diferenciarnos de otras civilizaciones?

Ellos lograron que yo me lo cuestione.  La pregunta está abierta. ¿Cómo sería un libro de historia que narre los puntos de encuentro entre las civilizaciones en lugar de narrar los desencuentros? 

Cuando me subí en la moto de uno de ellos para ir a la barbacoa y vi su carita de niño, confieso que pensé que la conversación sería sobre cuestiones superficiales. Cuando llegamos al lugar y me dijeron que era ahí donde iban cuando querían discutir sobre algún tópico o crear proyectos, todos mis prejuicios se vinieron abajo.

Me renovaron mis ganas de trabajar con adolescentes. Creo de verdad que si les damos el espacio, la revolución la van a hacer ellos. Espero que como sociedad podamos en el futuro ser el soporte que ellos necesitan para conducirnos al mundo que todos nos merecemos.

Con los chicos en la montaña, contemplamos Taunggy por la noche.

Budismo

Nos juntamos con dos chicos a comer la comida típica birmana. Ellos pertenecen a diferentes grupos étnicos pero ambos son budistas, así que esa fue la principal charla que tuvimos.

Desde que llegué a Myanmar continuamente veía una imagen que me perturbaba un poco, la fila de novicios y novicias pequeños que todas las mañanas salen en búsqueda de las ofrendas. Niños y niñas desde 4 o 5 años caminando por la calle cubiertos con la túnica, descalzos y con el recipiente de las ofrendas. Yo puedo perfectamente entenderlo cuando se trata de adultos que hacen esa opción de vida pero cuando veía niños algo de todo eso no me cerraba. Con ellos puse esa duda sobre la mesa y me explicaron lo siguiente: muchos de los niños son enviados a los monasterios cuando los padres no los pueden mantener y otros son enviados por el mérito religioso que le da a la familia tener un hijo monje. Tienen que buscar su propio alimento y por eso salen en la mañana a pedir las ofrendas del pueblo. Después cada novicio tiene el derecho de elegir si seguir con la vida en el monasterio o no. No están obligados. Pero eso genera también que haya muchos monjes que siguen con su vida en el monasterio sin vocación y por ello no respetan del todo las “reglas divinas”. 

Uno de ellos quiere ser escritor de viajes. Pero enfocado en las personas que conozca. Sacar una buena foto y contar una historia. Estoy ansiosa por leer sus relatos. Su sueño es conocer Myanmar primero en tren. Quedándose en monasterios o en las casas de las personas.

El otro está preocupado por el ambiente. Quiere tener una tierra donde pueda plantar de forma saludable y sustentable, sin todos los fertilizantes que le ponen a los alimentos que consumimos ahora. A la vuelta del hostel él prendió el fuego para que podamos tener una conversación profunda.  Y así fue. Hablamos en profundidad sobre el ser humano, las elecciones, las oportunidades y el lugar del mundo en el que nacemos.

Niños pidiendo ofrendas

Una cuestión de género

Nos juntamos a almorzar con dos chicas, una parecía ser más tímida que la otra, pero terminamos hablando una cantidad las tres. Una de ellas tenía un aspecto más varonil y lo primero que me dijo es que era lesbiana. Lo tiene super asumido y es felíz con su decisión pero sus padres no saben. Tiene miedo a contarles por una posible mala reacción. Ella sueña con ser una activista en términos de género. Dice que la situación en Myanmar es complicada para las mujeres, sobre todo en las villages dónde no ocupan un lugar respetable. Ella usa el longy atado como los hombres. “Me hacen hacer tareas de hombres en la casa y está bien, pero no está bien que me ate así el longy?” esa es su crítica, tiene un carácter bien fuerte, pero al mismo tiempo extraña mucho a su familia. Quiere volver pero tiene miedo al rechazo. Quiere que sus padres estén orgullosos de ella para después decirles su condición sexual. Sufrió mucho la discriminación en su trabajo anterior siendo profesora de inglés. Hoy en día la homosexualidad en Myanmar está muy condenada.  

En el campamento alrededor del fuego

Empoderamiento masculino

Uno sueña con viajar alrededor del mundo y quedarse en las pequeñas comunidades, el otro es apasionado de la fotografía y saca fotos todo el tiempo. Hablamos sobre la situación hoy en Myanmar, sobre los campos de refugiados, sobre los grupos étnicos. Cada uno con su juicio. Cada uno con su experiencia por detrás. Ellos me hablaron del proyecto que tienen: ¡¡Empoderamiento masculino!! Dicen que todos hablan del derecho de la mujer, ellas se manifiestan, está en boca hoy en día el tema. Pero deja a los hombres totalmente ajenos. Por tanto, ellos están armando un proyecto para empoderar también al hombre, mostrarle que cocinar o cuidar a los niños no es una señal de debilidad, que ellos también deben hacerlo. Ellos dicen que en ese sentido la educación debe ser recíproca. Tanto para hombre como para mujeres. La idea con este proyecto es ir a diferentes comunidades y enseñar a los hombres a cocinar, mostrarles que parte de estar empoderado es reconocer que no hay tareas de mujeres y de hombres. Es decir, su idea es crear una red de contención con los hombres para sostener el movimiento feminista que apenas está empezando a asomarse en Myanmar.

Cena de viernes todos juntos. Cada grupo cocina la comida tradicional.

 

Final

Sin dudas podría seguir contando sobre mi experiencia en la escuela. Elegí algunos de los encuentros para plasmar acá, pero son muchos más. Los chicos me abrieron su corazón, me enseñaron Myanmar a través de sus ojos. Me mostraron las heridas de un país que sufre, me mostraron la importancia de actuar, me enseñaron que la queja no conduce hacia ningún lado, que lo que define a un ser humano es la coherencia entre lo que dice y lo que hace. Myanmar hoy está viviendo una situación muy crítica pero esa realidad despierta en los jóvenes una necesidad de acción, una necesidad de construir un futuro en el que sean escuchados, un futuro tolerante, un espacio donde cada uno pueda mostrarse para entender que aunque sus rituales sean diferentes, aunque su lenguaje sea diferente, aunque su comida sea diferente, somos todos parte de lo mismo. La vulnerabilidad nos encuentra. La vulnerabilidad destruye prejuicios. ¿Qué tan dispuestos estamos como sociedad a mostrarnos vulnerables?

 

Gracias Zun ZUn, Ja Hpring AUng, Aye Thidar Kyaw, Klaw Meh, Paw Lar Htoo, Suu Dar Lin, Zin Min Htet, Rot Non, Cecilia, Lone Lone, Naing Naing Win, Min Thet Oo, Nang Aung, Phaway Phway Oo, Du Wun, Seng Jar, Oak Kap, May Thu, Roi Seng, Ni Mar Aye, Bar Nar Bar, Chan Chan, Hein Win Soe, Ko Gyi, Kyaw Thiha, Nu, Sitt Naing, Thein Tan May, Jeff, Neha, Dasha, Lily.