Penang: el arte y la soledad

Llegué a Penang desde Putrajaya. Cuando subí al ómnibus estaba casi vacío, me senté y me dormí. Al rato abrí los ojos, el ómnibus se había llenado de gente y estaban todos parados a mi alrededor mirándome dormir. Con la excusa de que uno de ellos creía que mi asiento era el suyo volvieron a sentarse. Sin dudas fue el momento más raro e incómodo hasta ahora! jaja!

Al llegar a la estación de Penang, tome el barco para cruzar a la isla. Llegué a Georgetown e inmediatamente la amé!! Arte, arte y más arte. Por donde mires… arte! Rústico, reflexivo, humilde, creativo. Sin alardear, sigue siendo Malasia, las calles no tan limpias, el ruido, los olores, la comida callejera, los turistas, los indios, los chinos, la mezcla nuevamente. Penang, el paraíso culinario de Malasia.

Las calles de Georgetown te invitan a caminar por largo rato, te obligan a perderte, a caminar sin rumbo, a estar atenta. En cualquier momento puede aparecer un callejón con una imperdible obra de arte. Ernest Zacharevic le regaló a la ciudad un sinfin de “street art” que combina objetos reales con pintura en las paredes. Resignifica el espacio, le da vida a objetos viejos, te obliga a abrir los ojos y mirar de otra manera. Una mandarina, una bicicleta oxidada, una moto vieja, un banco, una silla rota, pueden ser chatarra, o pueden ser un atractivo visual, depende de como se mire! Zacharevic logra ampliar la visión y convidarnos con la posibilidad de mirar más allá de la chatarra. Es algo así como el “Bansky asiático”.

Llegué a Georgetown sola. Recorrí las calles sola, encontré el arte sola, saqué foto de las obras sin aparecer en ellas porque estaba sola y me daba vergüenza pedirle a alguien que me sacara la foto.  Ese día volví al hostel sintiendo que no había sido una gran idea viajar sola. Que todos los turistas estaban acompañados, deliberaban sobre el arte, se reían, conversaban, y yo estaba sola sin poder hacer más que sacar mi celular y fotografiar las paredes.

Sí, me parece que este espacio está bueno para ser absolutamente honesta y compartir las sensaciones alucinantes y las sensaciones no tan felices, después de todo de eso se trata la vida misma, y en un viaje de auto-descubrimiento si no paso por todas las emociones, se volvería algo falso y sin trascendencia.

Esa noche me fui a dormir temprano nuevamente bajo el lema de: “Florencia: confiá, confiá, confiá”.

Al otro día en la mañana conocí a Aya y a Wenye. Aya es de Indonesia pero vive en Penang por trabajo y Wenye es de China y estaba en Penang viajando también. Aya nos llevó a descubrir los mejores lugares de Penang. Fuimos a Kek Lok temple, un templo chino enorme, y a Penang Hill dónde pasamos todo el día caminando, charlando, y jugando con Monkey Cup, un pajarito amante de los humanos que responde órdenes.

Volvimos a la noche para un encuentro de Couchsurfing que se hace semanalmente dónde las personas locales se juntan con los viajeros y se comparten experiencias de vida y de viajes. Es un intercambio cultural hermoso.

Couchsurfing meeting

En la noche Wenye conoció a una chica de China que estaba alquilando un apartamento enorme en Penang, y nos invitó a quedarnos con ella. Lo lindo de todo es que no puedo escribir su nombre porque ella solo hablaba Chino y no supe cuál era la traducción de su nombre. Pero sé que trascendimos la comunicación verbal y no me pregunten cómo pero pudimos pasar tiempo juntas y entendernos.

Al otro día conocimos a Taofan, un viajero de Indonesia que se nos sumó a la aventura. En Batu Ferringhi vi el segundo más lindo atardecer del viaje. Me estoy volviendo fanática de encontrar los puntos lindos para el “sunset” en cada ciudad donde llego.

Nos reunimos a la noche con Aya y Amos (un chico de Singapur) en el bar más largo de todo Penang y pasamos la noche pintando y jugando al jenga!

Aya, Taufan, Wenye y yo.

Empezaron a irse todos de Penang, y de nuevo me quede sola. Pero ahora fue distinto. Igual pero distinto. Estaba sola con la sensación de estar acompañada.

Tuve que pasar por la experiencia de sentirme sola para tomar conciencia de mi decisión de que así quería viajar. Para entender que no necesito más compañía que yo misma, y que si en algún momento preciso un abrazo, preciso una charla, preciso una cachetada para dejarme de joder, solo basta mirar alrededor. Siempre hay alguien dispuesto a disfrazarse de madre, de padre, de hermana, de amiga, de amigo, de abuela, de maestro. El día que llegué yo estuve habitando mi víctima, la “pobrecita que viaja sola”, y no fue hasta que moví la ficha para hablar con Aya y levantar la cabeza para dejar de mirar mi ego y empezar a mirar alrededor que las cosas cambiaron y se presentaron miles de oportunidades de conocer historias de gente local y de viajeros. Es como los objetos en las calles de Penang, pueden ser chatarra o pueden ser arte, depende de como se mire. Estar sola puede ser una mierda o puede ser una oportunidad, también depende de como elija vivirlo.

La soledad en sí misma es una construcción del ego. No es posible estar solos, ya nos tenemos a nosotros, ¿qué más precisamos? Somos nuestra mejor compañía, y cuando el intercambio humano sea de verdad necesario, levantá la cabeza y abrí el corazón. No vas a encontrar nada con la cabeza gacha, salí de la víctima y mirá al mundo, de seguro tu alma va a encontrar lo que necesita.

Escribiendo en la cima de Penang Hill

 

PD: Las mayoría de las fotos de este post se las debo a Wenye y a Taofan.

8 Replies to “Penang: el arte y la soledad”

  1. Que lindo que te estas encotrando , tu mente brilla , tu cuerpo observa las maravillas y miserias que te rodean .
    Ahí es cuando disernis entre lo que te llena y lo que no .
    Suerte que es mas lo que te llena y creo que todavía el mundo esta lleno de eso.
    Me alegro ver la felicidad que aflora de ti porque en definitiva sos un pedacito de mi que va por el mundo .
    Te amo.

  2. Qué hermosos son tus relatos, cuánto los disfruté…y me hace feliz que te estés encontrando con vos misma. Sólo tenemos esta vida para vivirla…gozala con cada despertar ! Te quiero bella !!!

  3. Flor me encanta como escribis, cuando te leo pienso que valiente que sos para viajar así como lo haces. Se necesita mucha fuerza interior y seguridad en vos misma para hacerlo, aunque no lo creas.
    Un beso grande.
    Betty

  4. Hola Bella…!!!!! Como siempre tus reflexiones nos transportan hacia esas tierras lejanas… y … tomé prestado el gato que nos mira desde la ventana…jaja… prometo devolverlo en breve…!!!! Abrazoooo…!!!! Margarita

  5. Hermoso relato y las fotos, como siempre sigo conociendo lugares que no hubiera pensado ni imaginado gracias a ti Florencia. Aveces podes estar rodeada de gente y sentirte sola igual, así que es relativo; lo importante es que es maravilloso el viaje que estas haciendo y se te ve muy Feliz.
    ADELANTE!!! Abrazos desde este rinconcito del planeta.

  6. Florcita,

    Lindo poder acompañarte por acá. Te mando besos y más energía aún para seguir conociendo y disfrutando.

    Abrazo de Uruguay al mundo

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