Singapur y la cultura de los puentes

¡Bienvenida a Asia!
Por supuesto que al llegar al aeropuerto de Singapur supe que no sería lo que yo me imaginaba de Asia, esos países tercermundistas y alocados.

Cuando estaba buscando un pasaje para Asia, la consigna fue simplemente comprar al destino más barato que encuentre. Tardé meses viendo todas las opciones, hasta que por fin lo encontré. Era un pasaje a Singapur desde Buenos Aires. ¡Perfecto! Aunque conocer Singapur estaba lejos de mis prioridades del viaje, sentí que el pasaje era ese, llegaría primero a la megaciudad, para luego irme introduciendo de a poco en el resto del continente. Y como todo siempre es perfecto, Singapur me dio mucho más de lo que esperaba.

Al salir del aeropuerto más lindo del mundo, ya encontré megaedificios, autopistas, autos de última generación, y el calor abrazador que caracteriza tanto a este punto del planeta. El transporte funciona espectacular, con aire acondicionado y con una puntualidad extrema.

Tenía marcado en mapps.me (aplicación de mapas offline) el lugar a dónde tenía que llegar, pregunté cómo, compré la tarjeta del bus, y adelante!!
Rajeev (mi couchsurfer) me esperaba. Rajeev es un chico de Estados Unidos, que hace años vive en Singapur porque trabaja como profesor de la universidad. Su casa es en una especie de campus universitario en el barrio de Tampines. Es un barrio muy alejado de la zona turística de Singapur, lo que me permitió introducirme en la cotidianidad de los propios Singapurenses con facilidad. Rajeev me recibió, me mostró todas las instalaciones de su casa, charlamos un poquito, y tuvo que irse nada más y nada menos que a Australia por una entrevista de trabajo, y volvería luego de que yo me fuera. A pesar de que me hubiera gustado conversar y conocerlo un poco más, tener la casa sola, y un lugar propio fue fundamental para empezar a adaptarme a los horarios. Sufrí mucho el cambio de horario al principio. Como ven, mi primer experiencia en Singapur me espejó y me devolvió la confianza que había depositado en Londres. Rajeev me conoció por media hora, solamente treinta minutos, mil ochocientos segundos, y me confió su casa entera sin ninguna condición ni reparo. Wooow! ¡Cuánta nobleza!
Antes de irse me dejó algunas recomendaciones sobre lo que ver en Singapur. Al otro día fui al jardín botánico, un lugar alucinante y con un colorido jardín de orquídeas.

Jardín de orquídeas dentro del jardín botánico de Singapur.
Caminando bajo la lluvia en el jardín

Singapur tiene eso, mucho contraste, mucho equilibrio. Es una ciudad muy controladora. De hecho es conocida por ser la ciudad de las prohibiciones. Está prohibido comer o beber en el transporte público, está prohibido fumar en lugares públicos, tomar alcohol, cruzar la calle por donde no se debe, y cosas más insulsas como mascar chicle. Y ni que hablar de las drogas. Pena de muerte, sin excepciones.

Cuando leí todo esto de Singapur, me imaginaba muchos policías controlando que toda esta cantidad de normas sean cumplidas y respetadas. Pensé que quizá me sentiría observada hasta por los arbustos!!
No fue así. Las normas, mas o menos se cumplen, el orden se respira. En general no me gusta comer chicle, pero un día me vinieron unas ganas desenfrenadas de comer chicle, y comí. No fue hasta que lo tuve en la boca que recordé la ley. No lo tiré, me reí de mi misma y de mi extraña rebeldía que estaba aflorando. Por suerte no fui presa. De hecho, vi mucha gente fumando y tomando cerveza en lugares públicos, sobre todo en las partes más turísticos.

Es un país donde reina el control, pero la forma de manifestar el control es tan amorosa, que hasta agradeces ser controlado. Por ejemplo, no se puede cruzar la calle en cualquier lugar, pero para advertirte que no podes cruzar, alrededor de la vereda ponen unas plantas con flores preciosas que impiden el paso, en vez de una barrera. Entonces, admiras las flores mientras caminas un poco más para cruzar donde sí es posible.
En la parte más comercial, Orchard Road (la encontré camino al jardín botánico), para cruzar las calles en las avenidas, tenes que atravesar túneles subterráneos, y lo que encontrás al entrar a esos túneles, son más centros comerciales de tres, cuatro o más pisos hacia abajo!
Seguí caminando hacia el jardín. Cuando entré… Silencio! En el medio de la ciudad, a unas cuadras del mayor centro comercial de Singapur, donde el ruido y el bullicio es moneda corriente, ahí, cerquita, el pacífico jardín botánico. Y de nuevo… el equilibrio!

Al otro día conocí a Reed. un chico de Singapur que me mostró muchos lugares locales. Fuimos a comer a Simpang Bedok. Un lugar lejos del centro donde solo llega quien conoce el lugar. Además del encanto de estar en un lugar local, es más económico que los lugares turísticos.

Después de eso, fuimos a ver los lugares infaltables de Singapur. Marina Barrage, Gardens by the Bay, Marina Bay Sands Spectra Show.
Bellísimo. Asombrosos shows de luces sobre los árboles futuristas, y show de proyecciones sobre el agua en el lago. Ambos shows se reproducen todos los días. Por más que no sea más que un atractivo turístico, y que los flashes de las cámaras hacen su propio show de luces, es un lugar verdaderamente imperdible. Por un momento te transportas a un mundo paralelo donde las luces y los colores priman. Como el mundo de Avatar. Confieso que hasta se me erizó la piel. Luces, agua, música y algunas proyecciones, levantan una historia imperdible y conmovedora.

Lo más fascinante de Singapur sin dudas es la diversidad cultural. Singapur se independizó de Malasia hace solo 53 años y tiene ya 5 millones de habitantes. Malayos, chinos, indios, japoneses, todos conviven en la pequeña isla. Todos hablan inglés. Singapur tiene un barrio indio, un barrio chino, uno malayo, una calle árabe, un montón de tiendas y restaurantes japoneses.

En el campus tuve la oportunidad de conocer a los adolescentes, y verlos interactuar, vincularse, cada uno con su hábito, cada cual con su vestimenta, con su religión. Las chicas musulmanas con el Hiyab o Burka, de pantalones y manga larga a pesar del espeso calor. Los chinos con una vestimenta más similar a la occidental, de shorts y remeras, las indias, con sus trajes coloridos y el bindi. Todos, sentados en la misma mesa, estudiando, comiendo, o riéndose. Reconociéndose como iguales, más allá de sus creencias. Los subgrupos adolescentes no están definidos por quienes se parecen más físicamente, o ideológicamente. Ya en los adultos es distinto, sí se respira tolerancia y respeto, pero las familias rara vez están conformadas por personas de culturas distintas. Pero no perdamos de vista que Singapur tiene solo 53 años. Me encantaría volver a Singapur en cuarenta años! De seguro todos estos niños y adolescentes estarán haciendo la revolución.

La frutilla de la torta de mi estadía en Singapur, fue sin dudas conocer a Jenny y a Kuni.
Había leído en muchos blogs de viajes acerca “del Kuni”, hasta una amiga me había hablado de él. Kuni es un couchsurfer japonés que vive junto con su novia Jenny en Singapur hace años. No me quería ir de ahí sin conocerlos, así que extendí unos días mi estadía en el país, y me quedé con ellos.
Kuni y Jenny son viajeros de ley. Conocen una enorme cantidad de países en todos los continentes (más de 100). En este mismo momento están planeando un viaje el próximo mes a un país de Africa.
Su casa está adornada con banderas de todos los países, imanes, souvenirs, estantes y armarios enteros con guías de viaje de absolutamente todo el mundo!! Kuni es fanático de Argentina. La gran mayoría de viajeros que hospedan son argentinos. Él dice que estuvo mucho en Argentina, y además le gusta practicar el español, yo creo que en verdad es por ese “que se yo” que une cósmicamente a algunos países con algunas personas.
Kuni tiene en su casa Fernet (imposible de conseguir en Singapur), tiene mate con yerba y todo (yerba argentina, le llevé de regalo la uruguaya para que vea lo que es bueno, jajaja!) Y así fue como del otro lado del mundo, en Singapur, un japonés me convidó con un mate.

Con Kuni tomando mate

Cuando llegué a la casa de Jenny y Kuni, ya había recorrido todos los lugares de obligatoria visita de Singapur, así que fueron días calmos, que pude tomarme para charlar, compartir experiencias, escuchar, y sentirme por unos días ciudadana de Singapur. Jenny, nació en Singapur, pero su familia es de China. Por lo tanto, en la casa prima por sobre todo la cultura china y japonesa. Me invitaron a comer a un lugar de comida japonesa, nos divertimos con Jenny vistiéndonos con kyotos japoneses, ella me enseñó cómo usar los palitos chinos para comer y me regaló unos para que practique. (Jenny: si tradujiste y estás leyendo ésto, te cuento que ya no pido tenedores cuando voy a comer, me defiendo cada vez mejor con los palitos).
Jenny era profesora de science en una escuela, muchos años esa fue su profesión, pero no lo que realmente le gustaba. Su pasión (además de viajar) es la natación. Un día tomo conciencia de ello, y sin dudarlo, se acomodó para poder dar el salto de vivir de lo que le gusta, y saltó. Es una mujer muy valiente y arriesgada.

Me invitó a acompañarla a una clase de natación. Iba a darle clase a dos chicas en una piscina privada. Por supuesto que me sumé encantada. Las chicas de la clase, resultaron ser un amor!! Nos reímos, nadamos, conversamos. Rashidah una de las chicas es musulmana, entonces ella entró a nadar toda tapada, Dina estaba de short, Jenny de bermuda y remera, y yo de bikini. Todas diferentes, cada cual respondiendo a lo natural en su cultura. En un momento hice un stop para mirar de afuera la situación, me reí conmigo, me reí de la barrera idiomática, me reí de las diferencias religiosas, me reí de las diferencias culturales, me reí de las diferencias físicas, me burle de las fronteras entre los países, al fin y al cabo eramos cuatro chicas de orígenes distintos riéndonos, y la risa no responde a ningún intento por disociar, la risa es la misma en todo el universo entero.

En la clase de natación. Jenny, Dina y Rashidah.

Conocer a Jenny fue de las mejores cosas que me llevo de Singapur. Juntas estuvimos poquito tiempo, claro, poquito si lo medimos en la escala reloj, pero estoy segura de que existe otra escala para medir el tiempo, una escala que no cuenta cantidades sino verdades, una escala en la que cuentan solo los momentos en los que estamos siendo verdaderamente honestos. Si lo medimos en esa escala, el tiempo compartido fue un montón, a nosotras nos dio para abrir el corazón y compartir nuestra historia, nuestras vulnerabilidades y nuestros dolores. Compartimos los riesgos y los crecimientos, compartimos cómo fue que nos convertimos en los seres humanos que somos. Y el espejo en el que me vi, me gustó mucho.
Sin dudas un poquito de mí se quedó en Singapur, habitando esa mágica casa de puertas abiertas. La casa de Jenny y Kuni.

Libro de huéspedes en la casa de Jenny y Kuni. Alexa es un parlante que responde ordenes. Un integrante más de la casa.

Como era de esperarse este cuento se hizo eterno. Me llevó mucho tiempo poder asimilarlo todo, creo que todavía lo estoy haciendo. Capaz vuelva a escribir sobre alguna otra ficha que me caiga más adelante.
En este acceso a resumen, les cuento que Singapur me cuestionó sobre todas las partes que somos y con las que nos identificamos. En un ejercicio de teatro una vez, tuvimos que identificar todas las partes que nos habitan: la envidiosa, la generosa, la cómoda, la incómoda, la alegre, la triste, la ordenada, la desordenada, entre otras mil “casitas” que tenemos. El objetivo era darnos cuenta de que nosotros de verdad no somos eso. Es muy fácil caer en la tentación de identificarse con alguna de esas casitas, pero la verdad de la milanesa es que nosotros no somos ni envidiosos ni generosos, estamos decidiendo a cuál de esas casitas le damos más volumen, pero siempre existen en nosotros las dos posibilidades. Eso sí, cuando agrandamos una, se achica la otra.
Ustedes se preguntarán por qué estoy escribiendo sobre esto… y yo también me lo pregunto ahora! jajaja!

Ya sé! Esto mismo me mostró Singapur. Las diferentes culturas que aparentemente separan a los seres humanos, no hacen a las personas. En esta vida, cada uno eligió qué experiencia atravesar. Y en nosotros viven todas las posibilidades. Yo tengo mi lado oriental y mi lado occidental, mi lado hinduista, mi lado budista, mi lado musulmán y mi lado cristiano entre otros miles. Todas, absolutamente todas soy yo. Si yo soy todas y vos sos todas, no hay nada que a mí me separe de ti. NADA.
Esa es la fórmula del éxito de Singapur. Esa es la fórmula del éxito de la humanidad. Entre tu y yo, no hay nada que nos divida. NADA. Y si alguna vez sentimos que sí, ¡construyamos puentes!

43 Replies to “Singapur y la cultura de los puentes”

  1. Amiga! Me hace tan feliz leerte!! 🙂
    Te leo cada vez más auténtica, rebelde, cuestionadora.. cada vez más tú!
    Este viaje esta siendo más de lo que esperabas, y eso le pasa a las personas especiales como tú!
    Que la vida te siga despeinando y sacudiendo! Vale la pena cada segundo vivido!
    Amo espejarme en vos! Gracias por ser esa personita que nos ayuda a conectarnos con lo que realmente importa, a cortar con la rutina y pensar todo desde otro lugar! Nunca dejes de escribir porque lo que transmitís es muy especial y auténtico!
    Te adoro viajerita!!

  2. Amiga, hermoso todo lo que escribís!
    Es hermoso leerte y sentirte así, un poco más cerca. Te estás descubriendo de a poco y eso es maravilloso.
    Te mandamos un abrazo bien apretado en equipo con Juanita,
    Te queremos

  3. Hola Flor!! Soy Stella compañera de tu mamá!! Capaz mi nombre no te dice nada pero seguro me conoces como la madre de guille!! Solo agradecerte por hacernos partícipe de tu viaje!! Es como estar ahí contigo!! Disfruta cada momento!! Es único. Y gracias por esa sabiduría que transmitis en cada relato que nos contas. Un beso grande!! Y estoy esperando el próximo destino!!!

  4. Flor hermosa! Leerte es como verte! Mucha magia por donde vas! Que sigas así siendo vos por el mundo, disfrutando, conociendo y compartiendo!

  5. Grande nuestra Matt “el viajero”, el tio de Gobo de Fraggle Rock, claro que mas linda y sin bigote. Un abrazo y gracias por compartir terrible experiencia.

  6. Que hermosa experiencia!!! Gracias por compartirla, admiro tu capacidad para describir cada rinconcito por el que andas a miles y miles y de km de donde estoy yo, de tal forma que me siento cerca!! Que lindo el saber que todos somos uno y que las fronteras, ideologías, razas etc ocupan el lugar que le querramos dar,que estamos hechos de lo mismo, nos unen nuestras intenciones y no nuestros colores. Abrazo fuerte para vos y sigo disfrutando tu bitácora!!!

  7. Hija estoy con la Nona y la Tita leyendo.
    Conmovidos por tu relato, describis con lujo de detalles,
    Es como una parte de mi estuviera ahi.
    Nos llenamos de lagrimas de Felicidad porque se que estas Feliz . Te amamos eternamente.

  8. Hace tiempo que no leía algo tan lindo , tan bien contado , era como estar viviendo tus propias vivencias. Y lo más lindo , me emociona saber que una hija de un gran amigo es tan linda en todos los términos !!! Te deseo que continúe tu feliz y enriquecedor viaje como lo pensaste y te pido nos sigas de esta manera ser partícipe del mismo. Besos y abrazos.

  9. Soy un compañero de generación de tu padre
    Nacho Artola
    Obvio no tenes idea quien soy
    Leerte y descubrir todo lo que llevas dentro (que obvio habla de tu viejo)me pareció fantástico
    Compartiendo o no que todos tenemos parte de las distintas culturas….todos queremos lo mismo
    Aprender que el camino se hace de a pasos y que es mucho más lo que nos acerca que lo que nos separa
    Los felicito a todos
    De esta experiencia que emprendiste aprenderás vos y aprenderemos muchos
    Disfrutala

  10. Felicidad nunca mejor descriptivo ese sobrenombre a escondidas que te pusimos jaja
    Me encanta que hayas logrado captar ese sentimiento de la diversidad cultural, que uno puede experimentar y contemplarlo para vivir, dentro de un país mega tecnológico! muchos que pasan por ahí, sólo quedan asombrados por los mega edificios y sus luces. Seguí creciendo y enseñándonos!
    Genia adorada!

  11. Qué linda Flopy!! Ahora entiendo por qué sos ingeniera, a construir esos puentes! (?)
    Me encanta leerte y ver que estás viviendo todas estas cosas lindas ♥
    Te quiero mucho!
    Abrazo enorme

  12. Flor! Me emociona leerte, me encanta la manera de describir lo que te pasa y como nos haces sentir un poco de lo que sentís al estar ahí. Me emociona leer los comentarios de la gente que te quiere, y cómo vas desparramando magia por donde vas. Seguiremos al tanto de tus aventuras, gracias por compartir!

  13. Hola Flor, recien encontre tu blog y lei el post, emociionante!! Encontre que viajamos con “el alma como carta de presentacion”.
    Voy a llegar el prox miercoles a Singapur y creo que reconsiderare hacer algo de couchsurfing, podrias sugerir alguna pagina para buscar info, por favor.
    Y la pregunta del millon que dejo es: se puede entrar al aeropuerto con 2 kg de yerba mate? Si es asi, en bolso de mano o se despacha por bodega?
    Muchas gracias por la gracia que tenes para redactar!!
    Un abrazo
    Laura

    1. Laura!! Gracias por acompañarme!! Y que bueno que viajes a Singapur!! Hermoso país! No dudes es hacer Couchsurfing, puede ser para quedarte en la casa de las personas o para quedar con alguna persona local a que te muestre la ciudad!! Es súper valioso mirar desde adentro. Bájate la aplicación, créate tu perfil y buscas anfitriones en Singapur. Lee con cuidado los perfiles y las recomendaciones de otros viajeros. Anímate que es súper lindo. Si tenes algún miedo o alguna otra pregunta al respecto, volveme a escribir.
      Con respecto a la Yerba, despachala mejor!! Yo llevé en la mochila y cero drama! En el bolso de mano capaz te la pueden sacar por no saber qué es!
      Buen viaje!!!!!

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